Martes, 10 de febrero de 2009

Dos enfermos terminales fueron internados en una misma habitación de un

hospital. Uno de ellos fue ubicado en una cama cerca de una ventana. Cada día

este hombre narraba al otro lo que podía ver a través de la ventana: los niños

jugando en el parque, los enamorados tomados de la mano, las mamás paseando

a sus bebés en sus cochecitos, los pájaros que chapoteaban en la fuente en el

centro del parque, etc. Estos relatos eran el único punto de contacto con el mundo

exterior del hombre que escuchaba a su compañero atentamente cuando con lujo

de detalles le contaba lo que veía.

Hasta que un día al despertar el hombre que se maravillaba con los relatos de su

compañero vio la cama de su amigo vacía. Había perecido durante la noche y su

cuerpo había sido retirado. Pasado unos días, el amigo solitario pidió que le

trasladaran a la cama cerca de la ventana. Cuando lo hicieron se percató de que

lo único que se podía ver a través de la ventana era una enorme pared. Intrigado,

preguntó a la enfermera ¿por qué su compañero de cuarto le contaba cosas

inexistentes?

La enfermera respondió: “Su ex compañero de habitación era ciego. No podía ver

nada. Me imagino que se lo contaba para hacerle la vida más agradable?

¿Hemos desarrollado nuestra capacidad para ver en nuestras escuelas algo que

los transforme en auténticos centros de desarrollo humano o es que nuestra visión

de futuro está demasiado distraída por los ruidos del presente? ¿Qué tan

agradables, fructíferas, divertidas, entretenidas, estimulantes, motivadoras,

podemos hacer nuestras escuelas? ¿Cómo podemos convertir los muros de

nuestras escuelas en escenarios abiertos a la libertad para la imaginación, la

creatividad, la innovación, el descubrimiento, la investigación, el ensayo, la

experimentación...? ¿Cómo pintar con nuestra imaginación un modelo de escuela

que libere los talentos que duermen en el interior de cada uno de nuestros

alumnos y alumnas y les permita desarrollarlos? ¿Cómo hacer posible nuestros

ideales de una escuela abierta al diálogo, a la crítica, a la participación

responsable, al trabajo en equipo, a la solidaridad, al amor, a la paz, a la vida...?

En suma, ¿Cómo construir una escuela a la altura de las necesidades y demandas

de nuestros educandos?


Tags: educación, docente moderno, maestro moderno, actualidad

Publicado por juang9106 @ 13:00  | ACTUALIDAD
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