Mi?rcoles, 18 de febrero de 2009

Marisa Odría de Maertans (PerúGui?o
Colegio Casuarinas

David Perkins, uno de los investigadores principales del Proyecto Cero de Escuela de Graduados en Educación de la Universidad de Harvard, plantea que el gran reto de la inteligencia es tener la alerta necesaria para responder a un problema con un mayor número de opciones, la actitud para continuar la búsqueda de la verdad o de soluciones a pesar de factores poco favorables y la habilidad para buscar las opciones que sean necesarias.

Si comparamos esta apreciación con la tarea del maestro, veremos cómo este reto es el terreno fundamental en el que nos movilizamos permanentemente.

Los maestros necesitamos tener la alerta para responder, más allá de la disciplina que enseñamos, preguntas esenciales como: ¿Cómo atender a las necesidades de los alumnos en un mundo permanentemente cambiante?, ¿qué funciona en educación?, ¿cómo sabemos si los alumnos están comprendiendo?, ¿cómo podemos los maestros formar parte activa del cambio?, ¿cómo puede la investigación ayudarnos a encontrar mejores formas de acercarnos a los alumnos y responder a sus necesidades?

Estos fueron algunos de los cuestionamientos que nos llevaron a investigar y a buscar nuevos enfoques educativos. Fue así como conocimos la propuesta de la enseñanza para la comprensión, la cual nos dio las herramientas para cambiar el paradigma de un currículo centrado en el desarrollo de contenidos, por uno centrado en el desarrollo de destrezas y habilidades de pensamiento, poniendo por delante la comprensión del alumno, a la vez que atendíamos a sus diferentes fortalezas y a la manera particular de acercarse al aprendizaje de cada estudiante.

Este nuevo enfoque vinculaba la comprensión con la autonomía al convertirla en un vehículo para su desarrollo. Los niveles de autonomía intelectual, moral y ética constituían un objetivo que, como colegio, queríamos lograr en nuestros alumnos, lo que incrementó nuestro interés por conocer más acerca de la propuesta.

Los maestros necesitamos tener la actitud para continuar la búsqueda de la verdad o de soluciones a pesar de factores poco favorables. Éste fue uno de los puntos importantes en los que tuvimos que trabajar. Hoy se dice que el analfabeta no es sólo el que no sabe leer, sino aquel que no tiene la capacidad de desaprender o aprender en forma continua. Esto requiere de una actitud de apertura, de espíritu de investigación para asumir los retos que nos toca afrontar.

Nuestros maestros habían aplicado metodologías activas y esto les reportaba resultados dentro de lo esperado. Las evaluaciones que se tomaban a lo largo del proceso reflejaban que íbamos por buen camino. A ellos, les generaba un enorme temor abandonar este punto de comodidad para introducirse en una experiencia que tuviera como centralidad la comprensión. ¿Dónde quedaban los contenidos y el desarrollo de habilidades específicas del curso? Trabajar con los elementos de la EpC, parecía ser importante para abordar los proyectos, pero el temor de dejar parte del programa sin cumplir, les preocupaba sobremanera. Sin embargo, poco a poco se involucraron en la investigación, dejaron de trabajar en forma aislada para trabajar en equipo, creció día tras día la necesidad de compartir con el otro y validar su trabajo con los expertos en cada una de las áreas. El temor y la inseguridad que nos acompañó al inicio fueron cambiando por un clima altamente enriquecedor.

Siguiendo con el planteamiento de David Perkins, las habilidades y las competencias necesarias del maestro para desarrollar programas que apuntaran a la comprensión se dieron en forma progresiva. Para ello, nos propusimos tener algunas plataformas de partida: ver que todas las dimensiones de la comprensión estuvieran cubiertas, atender las diferentes inteligencias de nuestros alumnos, buscar un cambio central en la evaluación para ayudar a desarrollar su autonomía y favorecer los procesos meta cognitivos.

La respuesta de los alumnos
El esfuerzo que realizó el equipo de trabajo se vio reflejado a corto plazo en los estudiantes, quienes dejaron una actitud pasiva por la construcción activa de su aprendizaje. La variedad de desempeños permitía que construyeran una comprensión cada vez más profunda. Los alumnos comenzaron a mostrar gran interés por el tópico y su nivel de compromiso aumentó visiblemente cuando reconocían que algo se esperaba de ellos y cómo aquello que aprendían estaba conectado con otras disciplinas o era relevante en sus vidas.
Hoy es común que los niños y niñas pregunten por las metas de comprensión, intercambien y compartan un torbellino de ideas, pregunten por los criterios que se usarán para desarrollar sus proyectos y se den retroalimentación entre pares.
En el salón de 3° de primaria los niños habían trabajado por años el tema de la Independencia, siempre estudiando acerca de los mártires, próceres, símbolos patrios, entre otros. Era como si asumieran que el tema de la Independencia era cosa únicamente del pasado y su papel el de espectadores pasivos de este hecho histórico.


Tags: educación, docente moderno, maestro moderno, actualidad

Publicado por juang9106 @ 2:05 PM  | PUBLICACIONES
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